En esta página escribo artículos o comentarios relacionados con los libros que tengo editados.
miércoles, marzo 30, 2011
viernes, marzo 18, 2011
EL CASO DE ASIA BIBI
Un caso emblemático de la persecución a los cristianos
Buenos Aires, 18 Mar. 2011 (AICA)
Pese al extraño silencio de las agencias internacionales de información, es innegable la existencia en el mundo de millones de personas perseguidas por su credo religioso, particularmente en los países musulmanes y otros de Oriente. Uno de esos países es Pakistán, donde puede decirse que el caso Asia Bibi, seguido de dos asesinatos de funcionarios gubernamentales, puede erigirse en paradigma de esta abierta persecución, en la que los cristianos llevan la peor parte.
jueves, marzo 17, 2011
OREMOS POR JAPÓN

jueves, marzo 03, 2011
EL CONTAGIO DE LA LIBERTAD
Todo lo que viene sucediendo en Túnez, Egipto, Libia y otros países árabes (Yemen, Bahréin, Argelia, Marruecos, etc…), nos llena de esperanza en la medida en que vemos cómo grupos heterogéneos de ciudadanos quieren ponerle fin a dictaduras o tiranías que llevan años en el poder. Estos movimientos “liberadores” están basados en la justicia de ciertas verdades aceptadas por quienes en el mundo nos consideramos democráticos y republicanos, tales como: transitar libremente por un país, publicar las ideas sin censura previa, tener derecho a la propiedad privada, ejercer toda industria lícita, poder elegir a quienes nos gobiernan, profesar libremente nuestro culto, etc… Por supuesto, existe un cierto temor en los países desarrollados de Occidente, acerca del resultado final de estos acontecimientos, dado que muchos de estos países árabes son productores y abastecedores de petróleo y existe la posibilidad de que grupos “integristas” islámicos puedan acceder al poder.
Esta última postura estaría en la línea del mejor “malo conocido que bueno por conocer”. De allí que al principio hubo muestras exageradas de silencio ante, por ejemplo, los sucesos que desencadenaron la caída de Mubarak en Egipto, o los hechos fatales que se iban produciendo en Libia, donde los medios hablan de centenares de muertos. Pareciera que nadie se quisiera meter del todo en el asunto por temor a equivocarse y que finalmente resulte para Occidente un “tiro por la culata”. Sin embargo, frente a estas dudas racionales debe oponerse el optimismo y la esperanza que despierta el contagio de la libertad que desean los pueblos, libertad que difícilmente vaya a ser negociada por otro tipo de tiranías, como podrían ser las que plantea el “integrismo” o “fundamentalismo” islámico. Ese contagio optimista de la libertad debe hacernos pensar en la posibilidad de que se formen verdaderas repúblicas árabes más al estilo de la democracia turca que de la teocracia iraní. El hecho de que el dictador Khadafi asuste a Occidente diciendo que todo esto es obra de Ben Laden, esta muy cerca de una visión maniquea que se quiere asociar con todo el Islam y el dictador libio hace usufructo de ella aunque se dice a sí mismo sufista.
Estos mismos aires de libertad deberían contagiar a los Latinoamericanos, especialmente a los cubanos, para pedir el fin de la dictadura de los hermanos Castro, en forma pacífica pero persistente. Porque no es en vano repetir que en Cuba no existen las libertades fundamentales consagradas en una democracia republicana, tal como hemos podido comprobar quienes conocemos esa hermosa isla caribeña. Asimismo, sería parte de ese sueño de contagio universal de la libertad, pensar que nuestros hermanos venezolanos pudieran hacer otro tanto, exigiéndole a Chávez elecciones transparentes y la devolución de las libertades de expresión y el derecho a la propiedad privada que son conculcadas con mayor frecuencia y virulencia.
¡La verdad nos hará libres!, y bien vale la pena contribuir a contagiar esta esperanza de libertad que flota en este momento en el mundo, para que el futuro nos depare una vida en fraternidad universal, con más justicia, progreso y libertad.
jueves, noviembre 04, 2010
TENGO SED
Visité la "Casa del Corazón Puro" en el barrio de Kalighat.
Según palabras de la Madre, es el "tesoro de Calcuta".
Allí se atienden a los moribundos.
Pasé unos días trabajando de voluntario.
Había personas que eran piel y hueso, a tal punto que, al levantarlos de sus camas, me daba miedo de quebrarlos.
Sentí que Dios tenía sed de esas almas...
¿Y de la mía?
Es lo que estoy ahora meditando mientras escribo mi futuro libro que espero se llame: "Tengo sed" (I thirst).
jueves, septiembre 02, 2010
MOMENTO DE SALTAR
No sé si superarnos,
pero saltar.
Algo nos espera del otro lado.
Algo como un color, un sonido, un sabor diferente.
¡Qué maravilla, poder saltar!
Vamos, dame tu mano.
Saltemos juntos
en los brazos del asombro,
hacia el blanco color de la sal,
el rojo marcado en una frente
o el intenso rubor del azafrán.
Vamos, salta conmigo.
Una luz pequeñita titila,
y el humo del incienso
llena de nubes el templo,
mientras la gota de agua,
es convertida en océano
por la madre Teresa.
Vamos, salta conmigo
hasta tocar
la mano del moribundo,
y en el fragor del tren,
calmar la sed
con el agua viva
del pozo de Sicar.
Vamos, salta conmigo.
Calcuta nos espera
en la increíble y lejana India,
con aquel misterioso río,
llamado Ganges
que romperá la rueda
del eterno misterio de la vida.
¡Qué maravilla, poder saltar!
(*) Todos los derechos reservados. © Copyright 2010 Jesús María Silveyra. info@jesusmariasilveyra.com.ar
jueves, marzo 11, 2010
POEMA DEL BICENTENARIO

y seguimos sin saber de qué se trata:
si de la pampa que nos confunde
con su inmensidad,
o de la gran ciudad
que mezcló todo de golpe
y nos comió la identidad.
Buscamos, pero sin encontrar.
No nos ponemos de acuerdo
en cuatro o cinco cosas básicas,
como para sentirnos República.
Saltamos juntos,
muy de vez en cuando,
por alguna gesta deportiva,
pero luego vuelve a hundirnos
la recurrente confusión
que nos condena
a vivir errantes:
como si pampa y urbe
no terminaran de amasar el pan
que nos vuelva una nación
del todo querible,
hermanada en torno
a ciertos valores y objetivos.
Sí, son doscientos,
los años transcurridos
desde aquel amanecer
de Buenos Aires,
pero tremendos
los abismos
que produce
el desencuentro.
Quiera ese pedacito
de Dios, de sol de mayo y de bandera,
que todavía nos liga,
armar la cuerda firme y gruesa,
que ate definitivamente
la pampa que huele a ciudad
y la ciudad que huele a pampa,
para que se vuelva a escuchar
aquel mismo grito de Libertad
sobre las rotas cadenas.
(*) Todos los derechos reservados. © Copyright 2010 Jesús María Silveyra. info@jesusmariasilveyra.com.ar
viernes, julio 31, 2009
ALAS DE FLAMENCO
¡Ah!, esas alas rosas de flamenco,(*) Todos los derechos reservados. © Copyright 2011 Jesús María Silveyra. info@jesusmariasilveyra.com.ar
miércoles, abril 01, 2009
Visita del padre Opeka a Chile y Argentina
Si tuviera que resumir todo lo vivido junto a Pedro durante estos febriles días del mes de marzo, diría que Dios me dio la gracia de conocer a una persona de la que emana santa fortaleza y energía espiritual.
lunes, diciembre 29, 2008
UN VIAJE POR TURQUIA
He podido experimentar a través de estas visitas a Turquía y a mi frecuente contacto con los miembros del Movimiento fundado por Gullen, que más allá de mi fe católica, existen valores muy respetables en el Islam, por ejemplo, en la oración que realizan los musulmanes. Siento que en ella esta presente el encuentro entre el hombre y Dios. Es que hay algo mágico flotando en el aire, sobre todo en Estambul, algo que para quien tiene el corazón sensible se vuelve poema y dice:
que se caía sobre un minarete
martes, diciembre 23, 2008
Navidad 2008
- La fe en Jesucristo: amor entregado que venció la muerte.
- Los padres que tuve: en el recuerdo por siempre.
- La mujer que se cruzó en mi vida: sabiduría en la escucha.
- Los hijos que Dios me ha dado: asombro en el crecimiento.
- Los amigos que he ido cosechando: reposo en el camino.
- Los libros que he podido escribir: consuelo del alma.
- El dinero que he producido: suficiente en la necesidad.
- La salud que me han regalado: agradecimiento cotidiano.
- Los países que he conocido: aprendizaje perpetuo.
- Los sueños y proyectos que tengo: aliento en el declinar.
martes, abril 15, 2008
"Tu alma marcha delante"
y debe esperar a tu cuerpo.
Mi cuerpo va delante,
pero nunca espera a mi alma.
Mi cuerpo encuentra
tu alma,
y tu cuerpo encuentra
la mía.
sin poder alcanzarnos
del todo.
Pero un día,
alma con alma,
cuerpo con cuerpo,
caminarán apareados
gozando en la casa del Señor.
(*) Todos los derechos reservados. © Copyright 2008 Jesús María Silveyra. info@jesusmariasilveyra.com.ar
jueves, abril 10, 2008
"Diálogo con el Islam"
Don Andrea Santoro, de 60 años, trabajaba en el Diálogo Interreligioso y había fundado la “Ventana para el Medio Oriente”, un portal electrónico por el que deseaba intercambiar dones entre Oriente y Occidente. “Diálogo y convivencia no se dan cuando se está de acuerdo con las ideas y las elecciones ajenas, sino cuando se les deja lugar junto a las propias y cuando se intercambia como don el propio patrimonio espiritual”, decía el sacerdote. Descubrí en los escritos del padre Santoro una enorme riqueza espiritual para fecundar el diálogo entre Cristianismo e Islam. Es un testimonio escrito desde el corazón, en el que voy recorriendo la vida de don Andrea, al mismo tiempo que viajo por Roma y Turquía, siguiendo sus pasos y los del Papa Benedicto XVI.
“El camino por delante es largo y no fácil. Dos errores creo que hay que evitar: pensar que no es posible la convivencia entre hombres de religión distinta, o bien creer que es posible sólo infravalorando o dejando de lado los problemas reales”, escribía este mártir del siglo XXI que fue asesinado a raíz de la aparición de una serie de caricaturas de Mahoma en diarios europeos. Pero pese a su muerte, los frutos de su vida y sus palabras quedan al alcance de cualquiera que desee trabajar por el diálogo interreligioso y el acercamiento entre las dos grandes religiones de la humanidad.
miércoles, agosto 29, 2007
"Las huellas de Cristo y el Camino"
Durante la última Cena, el Señor les dijo a sus discípulos: “Ya saben el camino para ir a donde yo voy”. Tomás le dijo: “Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino?” Jesús le respondió: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”.
En el terreno geográfico, bajó de Nazaret a ser bautizado en la hondura del Jordán, en Betabara; luego subió a las colinas del desierto donde sufrió las tentaciones del demonio, para volver a bajar al pozo del mar de Galilea (lago de Genesaret). Allí rescató a una serie de pescadores que serían sus primeros discípulos, con aquél: ”Sígueme”. Jesús comenzó a decirles: “Yo soy la luz del mundo. El que me siga no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. Durante dos años predicó en la zona de Cafarnaún y del lago, para luego volver a subir, esta vez a Jerusalén donde encontraría la muerte en la cruz del Gólgota. Jesús les seguía diciendo: “El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”. “El que no cargue su cruz y no venga detrás de mí, no puede ser mi discípulo”.
Muchos de sus seguidores no querían que subiera a Jerusalén, porque temían por su vida. Pero cuando el Señor los veía desorientados o preocupados, les decía: “Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí, no tendrá sed jamás”.
Saliendo del terreno geográfico, ¿cuáles son algunas de las huellas que nos dejó Jesús con sus actos? Muchos podrían exclamar: ¡Los milagros! Devolvió la vida a los muertos, expulsó demonios, sanó leprosos, hizo andar a los cojos, ver a los ciegos y oír a los sordos. Calmó la tempestad, secó la higuera, multiplicó panes y peces. Otros dirían: Comió con publicanos, con prostitutas, con pecadores; se mezcló con los paganos, dando de beber a una samaritana, curando la hija de la cananea o la del centurión romano. Y, finalmente, se entregó por nosotros en la cruz.
¿Y qué clase de huellas nos dejó con sus palabras? Recordemos algunas: Perdonar setenta veces siete; poner la otra mejilla; amar a los enemigos; ser el último y el servidor de todos; humillarnos para ser ensalzados; hacernos como niños; perder la vida para ganar el Reino; negarse a uno mismo; dar la vida por los amigos; tomar la cruz y seguirlo.
¡Qué difícil parece entonces poder seguirlo! No hacemos milagros, solemos apartarnos de los pecadores y paganos y, por último, sus palabras invierten toda la lógica de este mundo. Pero no nos preocupemos, hasta los mismos santos anduvieron a los tumbos siguiendo sus huellas. El mismo san Pedro acabada la Cena le dijo al Señor: "Señor, ¿a dónde vas?”. Jesús le respondió: “A donde yo voy, no puedes seguirme ahora; me seguirás más tarde”. Pedro le respondió: “Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti”. Y Pedro terminó negándolo tres veces.
Más de cuarenta años después, cuenta la preciosa leyenda del Quo Vadis, el mismo Pedro, luego de haber sido liberado de la cárcel Mamertina en Roma, a pedido de los hermanos de la comunidad, huyó de la ciudad por la Vía Appia. De repente, se encontró con Jesús que iba hacia Roma. Pedro se detuvo y le preguntó: “Domine, quo vadis?". "¿Señor, a dónde vas?”. Jesús le respondió: “Voy a Roma para ser crucificado de nuevo”. Pedro volvió a preguntarle:”¿Serás crucificado de nuevo?”. “Sí, Pedro”, contestó Jesús. “Entonces, Señor, me vuelvo atrás siguiendo tus pasos”, fue la respuesta de Pedro.
Y Pedro regresó a Roma. Nuevamente lo tomaron prisionero y lo ejecutaron en la arena del circo de Nerón, sobre la colina del Vaticano. Pedro, terminó de esa forma dando su vida por el amado sobre una cruz invertida, porque le dijo a sus verdugos que no se sentía “digno de morir como mi Señor”.
Pedro, a los tumbos, siguió los pasos de Jesús. Hizo milagros en el nombre de Jesús, anduvo con pecadores y fue el primero en abrir la iglesia a los paganos. En cuanto a las otras huellas, la de las palabras, terminó abrazando en esa cruz invertida, la inversión de la lógica del mundo.
Esto no quiere decir que seguir las huellas de Jesús implica necesariamente el martirio o la muerte violenta. Aunque la palabra “mártir”, proviene del griego y significa: “Dar testimonio”.
El Señor nos invita a seguirlo, a “dar testimonio”, a morir al “hombre viejo” y a convertirnos como los primeros cristianos de Antioquia, en “hombres del Camino”.
No debemos preocuparnos, pues no estamos solos. Dios nos acompaña. “Pidan y se les dará. Busquen y encontrarán”. Pedro es un ejemplo que podemos imitar.
martes, agosto 28, 2007
"Vía Crucis"
(*) El presente Vía Crucis forma parte del libro del autor: “Abriendo el Corazón. Confesiones de un peregrino a Medjugorje” (Lumen). Todos los derechos reservados. © Copyright 2002 Jesús María Silveyra. info@jesusmariasilveyra.com.ar
jueves, agosto 16, 2007
"Pies alados"

en busca del sentido de la vida,
con éstos, mis pies desnudos
marcando huellas circulares
sobre el metálico desierto
llamado tiempo;
tendiendo un rastro
de fina y gris arena
sobre el espacio sideral
que tanto sueño recorrer.
Hay momentos tejidos por el gozo,
y escenarios dispuestos
por el dolor punzante,
donde se juntan:
el plomo de las nubes,
la luz brillante del vacío,
la gota musical del segundo,
el suspiro de la lágrima
y el resquemor lacerante de la duda.
Es entonces cuando pienso en Mercurio
y en sus pies alados,
en el descenso planetario
enviado por los dioses;
en la doble vía
del sendero místico;
en aquella larga escalera
por donde subían y bajaban
los ángeles de Jacob;
en el contacto entre cielo y tierra;
en mi ser que es, humus y aire.
¡Ay, entonces sí que vuelo
y mis pies se vuelven pájaros!
(*) Todos los derechos reservados. © Copyright 2007 Jesús María Silveyra. info@jesusmariasilveyra.com.ar
jueves, diciembre 14, 2006
"La visita de Benedicto XVI a Turquía"
La que debió ser una visita eminentemente pastoral, para la pequeña grey católica que vive en Turquía, y ecuménica, para con la Iglesia Ortodoxa en general —dada la invitación oportunamente recibida del Patriarca Ecuménico Ortodoxo de Cons tantinopla, Bartolomé I para celebrar juntos la festividad de San Andrés—, luego de la polémica suscitada por el discurso de Benedicto XVI en la universidad alemana de Ratisbona a partir de una cita sobre el profeta Mahoma, se convirtió en un gesto de valentía, amor, paz y esperanza del Papa para con el Islam.lunes, junio 12, 2006
"San Pedro"
¡Oh, Pedro!Déjame remar
contigo hacia la orilla
del lago azul,
donde las negras piedras
-soñando con el mar-
brillan bajo la tenue luz,
del amanecer enamorado.
Ojos de tu rabboni.
contigo el desencuentro
de la vida,
hecha pozo en el vacío
-que ya no llena la Ley-
y allanar el camino pedregoso,
hacia el monte elegido.
Camino de la cruz.
¡Oh, Pedro!
Déjame confesar
contigo en Cesarea de Filipo,
ver su gloria en el Tabor,
dudar en el atrio de Caifás,
humillarme a la sombra del madero,
hasta que llegue el alba
-alba de domingo-
y corra con Juan hasta el sepulcro
para encontrar las mortajas luminosas.
Luz salvadora de Jesús.
Déjame al fin,
andar con tu cayado,
cargando como pueda
la fe que vacilante me rodea,
hasta que el cielo arda
-como llama de laúd-
y encuentre boca abajo
el amor verdadero.
Esperanza de vida eterna.
martes, mayo 09, 2006
"Entrevista al autor"
ZENIT - El mundo visto desde Roma
Código: ZS06050709
Fecha publicación: 2006-05-07
Se puede salir de la pobreza, demuestra la obra del padre Pedro Pablo Opeka en Madagascar
BUENOS AIRES, domingo, 7 mayo 2006 (ZENIT.org).- Salir de la pobreza es posible, demuestra la obra Humanitaria Akamasoa en Madagascar, del padre Pedro Pablo Opeka, sacerdote Vicentino.
miércoles, abril 05, 2006
"Andrea Santoro. Otro mártir"

El reciente conflicto entablado entre: los extremistas de la libertad, que no tienen en cuenta los derechos ajenos ni atienden cuestiones de respeto ni de dignidad, y los fundamentalistas religiosos, que repiten que Dios es grande y llaman a matar en su defensa, olvidando que también es Misericordioso y Compasivo, se llevó consigo, además de otros hechos violentos producidos por la publicación de las caricaturas de Mahoma, la vida de un sacerdote católico. Se trata del padre Andrea Santoro, asesinado en la localidad de Trabzon (Turquía), el pasado 5 de febrero.
Quince días antes de ser asesinado había escrito, a sus amigos y colaboradores de Roma, una extensa misiva que fue publicada al mes de su muerte por el periódico católico “Avvenire” y reproducida por la agencia de noticias “Zenit”, la que terminaba con las siguientes palabras:
“...En este corazón a la vez «luminoso», «único» y «enfermo» de Oriente Medio es necesario entrar: de puntillas, con humildad, pero también con valor. La claridad va unida a la bondad. La ventaja de nosotros, cristianos, al creer en un Dios inerme, en un Cristo que invita a amar a los enemigos, a servir para ser «señores» de la casa, a hacerse el último para ser el primero, en un Evangelio que prohíbe el odio, la ira, el juicio, el dominio, en un Dios que se hace cordero y se deja golpear para matar el orgullo y el odio en sí, en un Dios que atrae con el amor y no domina con el poder, es una ventaja que no hay que perder. Es una «ventaja» que puede parecer «desventajosa» y perdedora, y lo es a los ojos del mundo, pero es victoriosa a los ojos de Dios y capaz de conquistar el corazón del mundo. Decía San Juan Crisóstomo: Cristo apacienta corderos, no lobos. Si nos hacemos corderos venceremos, si nos hacemos lobos perderemos. No es fácil, como tampoco lo es la cruz de Cristo siempre tentada por la fascinación de la espada. ¿Habrá quien quiera regalar al mundo la presencia de «este» Cristo? ¿Habrá quien quiera estar presente en este mundo de Oriente Medio sencillamente como «cristiano», «sal» en la comida, «levadura» en la masa, «luz» en la estancia, «ventana» entre muros levantados, «puente» entre orillas opuestas, «ofrecimiento» de reconciliación? Hay muchos, pero se necesitan muchos más. La mía es una invitación además de una reflexión. ¡Vengan!
Los dejo dándoles las gracias por la acogida en las tres semanas transcurridas en Roma. Deseo dar las gracias en particular a muchos párrocos romanos y responsables de varias realidades estudiantiles que me han invitado a tener encuentros o testimonios. Doy gracias a Dios por cuantos han abierto su corazón. Pero que esté aún más abierto y sea aún más valiente. Que la mente esté abierta a entender, el alma a amar, la voluntad a decir «sí» a la llamada. Abiertos también cuando el Señor nos guía por senderos de dolor y nos hace saborear más la estepa que las briznas de hierba. El dolor vivido con abandono y la estepa atravesada con amor se convierte en cátedra de sabiduría, fuente de riqueza, seno de fecundidad. Estaremos en contacto. Unidos en la oración los saludo con afecto...”
Estas palabras del padre Andrea Santoro, escritas a sus amigos de Roma el 22 enero de 2006, parecían preanunciar su muerte, que sobrevendría unos días después, mientras rezaba arrodillado en su iglesia de Santa María de Kilsesi, en la localidad de Trabzon, junto al mar Negro. Aproximadamente a las 15:30 horas, luego de haber celebrado la misa dominical, recibió dos disparos fulminantes. Según testigos de los hechos (una colaboradora y un feligrés) alguien le disparó gritando “Alá Akbar” (Dios es Grande). Dos días después, la policía atrapó a Ouzan Akdil, un joven de 16 años, quien reconoció haber actuado movido por la rabia que le produjo la publicación en la prensa occidental de las caricaturas de Mahoma. Aunque las autoridades turcas no descartan otros móviles, se supo que el joven podría estar vinculado a los “Lobos grises”, el grupo radical islámico al que pertenecía Alí Agca, quien atentó contra el difunto Juan Pablo II en 1981.
El padre Andrea Santoro tenía sesenta años (treinta y cinco como sacerdote), residía en Turquía desde el año 2000 como misionero enviado por la diócesis de Roma y trabajaba en el diálogo interreligioso. Aquel domingo 5 de febrero, el calendario litúrgico mandaba leer el evangelio de Marcos (Mc. 1,29-39), que menciona aquellas palabras de Jesús que el padre Andrea había hecho carne: “Vamos a otra parte, a los pueblos vecinos, a predicar también allí, pues para eso he salido”.
El testimonio de este nuevo mártir debiera servirnos como reflexión a todos, para que el preanunciado choque de las civilizaciones del que hablara Samuel P. Huntington hace ya varios años, Inshalá (“Si Dios quiere”) no nos termine arrastrando a un callejón sin salida.
El Papa Bendicto XVI, quien tiene planeado este año un viaje a Turquía, refiriéndose a la muerte del padre Andrea, dijo: “que la sangre derramada sea semilla de esperanza para construir una auténtica fraternidad entre los pueblos”. Nos unimos a esa oración.
